Comprar arte, valorar artistas nuevos y consagrados y visitar los centros culturales más importantes eran actividades destinadas a unos pocos. Gracias a la digitalización de obras y catálogos, apreciar el mundo artístico es una tarea que actualmente todos podemos desarrollar a través de nuestros dispositivos.
Por Ana Virginia Lona
El acceso a los productos artísticos siempre fue una cuestión clave en todas las sociedades del mundo y de cualquier época. La decisión de qué es arte, quién está en condiciones de acceder a él para contemplarlo, analizarlo o producirlo, nunca está relacionada con el arte en sí mismo sino que está atravesada por cuestiones culturales, sociales, políticas y económicas.
Internet tiene sus ventajas y desventajas en casi todos los aspectos, sin embargo, algo que es innegable es que ha achicado distancias y ha tendido puentes que antes eran difíciles de imaginar. Por ejemplo, un artista de Noruega, que está fuera del circuito de arte legitimado, puede llegar a conocerse en Argentina gracias a un click en un enlace o una imagen. En el caso de los artistas consagrados e institucionalizados, la ventaja es igualar ciertos conocimientos valorados en una sociedad.
Los sitios que muestran arte digitalizado son una herramienta útil y placentera. Si bien no pueden reemplazar una visita al museo, nos abren la puerta a obras de arte y artistas que conocíamos poco o nada. Es posible que estos sitios sean el primer paso para una costumbre que en la sociedad argentina intenta recuperarse desde hace varios años: volver a los centros culturales y salir un poco de los centros de compras. La digitalización de obras de arte que usuarios comunes hacen desde hace mucho tiempo llevó a que sitios de venta de obras artísticas, como también Wikiart y otras enciclopedias de arte on line acompañen esa costumbre.
Leer texto completo en Revista Magna.
Por Ana Virginia Lona
El acceso a los productos artísticos siempre fue una cuestión clave en todas las sociedades del mundo y de cualquier época. La decisión de qué es arte, quién está en condiciones de acceder a él para contemplarlo, analizarlo o producirlo, nunca está relacionada con el arte en sí mismo sino que está atravesada por cuestiones culturales, sociales, políticas y económicas.
Internet tiene sus ventajas y desventajas en casi todos los aspectos, sin embargo, algo que es innegable es que ha achicado distancias y ha tendido puentes que antes eran difíciles de imaginar. Por ejemplo, un artista de Noruega, que está fuera del circuito de arte legitimado, puede llegar a conocerse en Argentina gracias a un click en un enlace o una imagen. En el caso de los artistas consagrados e institucionalizados, la ventaja es igualar ciertos conocimientos valorados en una sociedad.
Los sitios que muestran arte digitalizado son una herramienta útil y placentera. Si bien no pueden reemplazar una visita al museo, nos abren la puerta a obras de arte y artistas que conocíamos poco o nada. Es posible que estos sitios sean el primer paso para una costumbre que en la sociedad argentina intenta recuperarse desde hace varios años: volver a los centros culturales y salir un poco de los centros de compras. La digitalización de obras de arte que usuarios comunes hacen desde hace mucho tiempo llevó a que sitios de venta de obras artísticas, como también Wikiart y otras enciclopedias de arte on line acompañen esa costumbre.
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